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Teoría del Apego. Un mapa para la terapia de pareja

TEORÍA DEL APEGO: UN MAPA PARA TERAPIAS DE PAREJAS

Todos sabemos que las relaciones afectivas que establecemos a lo largo de nuestra vida son fundamentales. De hecho, la ausencia de conexiones seguras puede generar ansiedad y estrés, como señaló Bowlby (1988). Cuando las parejas experimentan conflictos y aislamiento, suelen manifestar también síntomas de depresión y desesperación.

Las dificultades en las relaciones íntimas son una de las principales razones por las que las personas buscan terapia. Desde finales de los años 80, la terapia de pareja ha evolucionado considerablemente. Ya no se limita solo a abordar problemas de la relación, sino que también se utiliza para tratar problemas individuales relacionados con las dificultades interpersonales, como la depresión y la ansiedad.

Aunque la terapia de pareja ha sido criticada por carecer de una base teórica sólida, la teoría del apego ha surgido como una de las más prometedoras (Hazan y Shaver, 1987). Esta teoría ofrece un marco natural para las intervenciones terapéuticas cuando las parejas experimentan conflictos y buscan recuperar la conexión emocional.

La investigación ha demostrado que un apego seguro en las relaciones de pareja se correlaciona con aspectos positivos, como una mayor interdependencia, compromiso, confianza y satisfacción, así como niveles más altos de apoyo y una menor propensión a la retirada y la agresión verbal.

En el campo de la terapia de pareja, se ha prestado especial atención a la naturaleza de la angustia en la relación desde finales de los años 80. Se ha investigado la experiencia emocional de las parejas, sus patrones de interacción y las atribuciones que hacen sobre el comportamiento del otro.

Una pregunta clave es si la angustia de separación descrita por Bowlby coincide con la insatisfacción en la relación que se observa en estudios recientes. La investigación sobre la insatisfacción en la relación ha destacado el papel crucial de la emoción en las interacciones de pareja, así como los patrones de interacción negativos que perpetúan la angustia.

Los modelos operacionales del apego influyen en cómo percibimos y respondemos al comportamiento de nuestra pareja. La capacidad de comprometerse emocionalmente, ser receptivos y comprender las perspectivas del otro son cualidades fundamentales en las relaciones de pareja saludables.

LA TEORÍA DEL APEGO APLICADA A LAS RELACIONES DE PAREJA CONFLICTIVAS EN ADULTOS

Desde la perspectiva del apego, la causa subyacente de la angustia en la pareja es la falta de acceso y respuesta de al menos uno de los miembros, así como sus propias inseguridades. La forma en que una pareja lucha y se defiende contra la inseguridad tiende a perpetuar las inseguridades del otro. Por lo tanto, el objetivo de la terapia de pareja es ayudar a la pareja no solo a detener los ciclos de ataque y defensa, sino también a construir un vínculo seguro. En términos de apego, este vínculo proporciona un refugio y una base segura para ambos.

Antes de considerar cualquier enfoque específico, es útil explorar las implicaciones generales de la teoría del apego en la terapia de parejas.

Las principales implicaciones de la teoría del apego para el terapeuta de parejas son las siguientes:

  • Necesidades de contacto: La seguridad y la cercanía definen las relaciones íntimas. Las parejas con dificultades a menudo tienen heridas emocionales específicas que no se han curado, socavando la seguridad del vínculo entre ellos. Estas heridas deben ser abordadas en terapia para restaurar la confianza.
  • No patologizar la dependencia: Las necesidades de apego no son problemáticas en sí mismas y deben ser validadas en la terapia de pareja. Las experiencias pasadas influyen en las sensibilidades de la relación presente, pero pueden modificarse.
  • Rol del afecto: Las emociones priman en las relaciones íntimas y dirigen las respuestas de apego. El terapeuta debe abordar las respuestas emocionales para facilitar el cambio en la relación.
  • Respuestas predecibles: Las respuestas a la frustración de las necesidades de apego son predecibles según los modelos de apego de la persona. Estas respuestas deben ser abordadas en terapia para fomentar interacciones positivas.
  • Auto-definición en relación con otros: Las relaciones íntimas definen y refinan la autoevaluación de una persona. El terapeuta debe abordar cómo cada miembro de la pareja se percibe a sí mismo y al otro en la relación.
  • Diferentes niveles de inseguridad: El nivel de seguridad en la relación influirá en el proceso de cambio en la terapia de parejas. El terapeuta debe adaptar la intervención según los estilos de apego y las experiencias pasadas de cada miembro de la pareja.

S. Johnson propone un proceso de cambio en la terapia de pareja que se compone de nueve pasos que guían la transformación de la relación. Estos pasos no son lineales, sino que se desarrollan en una espiral, cada uno construyendo sobre el anterior. En una pareja con menos dificultades, ambos miembros avanzan juntos a través de los pasos. Sin embargo, en parejas con mayores desafíos, uno de los miembros puede liderar el proceso, seguido por el otro.

Los primeros cuatro pasos se centran en la evaluación y desescalada de los ciclos problemáticos de interacción:

  • Evaluación: Se establece una alianza terapéutica y se identifican los principales conflictos utilizando la perspectiva del apego.
  • Identificación del ciclo problemático: Se identifica el ciclo de interacción que mantiene la inseguridad y la angustia en la relación.
  • Acceso a emociones subyacentes: Se exploran las emociones subyacentes que no se reconocen en las interacciones.
  • Reformulación del problema: Se redefine el problema en términos del ciclo de interacción, las emociones subyacentes y las necesidades de apego.

Los siguientes tres pasos se centran en cambiar las posiciones de interacción y promover una mayor conexión emocional:

  • Identificación y aceptación de las necesidades de apego: Se promueve la identificación y aceptación de las necesidades emocionales de cada miembro de la pareja.
  • Promoción de la aceptación: Se fomenta la aceptación mutua de estas necesidades y aspectos de cada uno.
  • Facilitación de la expresión y compromiso emocional: Se anima a la pareja a expresar sus necesidades y deseos específicos, promoviendo así un compromiso emocional más profundo.

Los últimos dos pasos se centran en consolidar los cambios realizados y en integrarlos en la vida diaria de la pareja:

  • Facilitación de nuevas soluciones: Se fomenta la aparición de nuevas soluciones a viejos problemas en un ambiente de colaboración y seguridad.
  • Consolidación de las nuevas posiciones: Se trabaja en consolidar los cambios, asegurando que la pareja mantenga la accesibilidad y la capacidad de respuesta emocional.

A lo largo de estos pasos, el terapeuta guía a la pareja para que cristalicen sus experiencias emocionales y establezcan nuevas formas de interacción que promuevan un vínculo más seguro y satisfactorio. Se trata de un proceso gradual y colaborativo que busca restaurar y fortalecer la conexión emocional entre los miembros de la pareja.

La disposición de ambas partes para participar emocionalmente en la terapia y en la relación es un factor determinante en el éxito del proceso. La terapia basada en el apego puede proporcionar un marco valioso para explorar y abordar las necesidades emocionales de la pareja, pero requiere un compromiso activo y una colaboración genuina para lograr resultados positivos.